Mundo ficciónIniciar sesiónLa lluvia no daba tregua sobre el Sanatorio Santa María, golpeando los cristales con insistencia. En la furgoneta de apoyo, estacionada a dos manzanas, Lorenzo y Sofía vigilaban los monitores con la respiración contenida. El zumbido de los servidores era el único sonido que competía con el aguacero.
Sofía tecleaba con una ferocidad casi rítmica. De pronto, un patrón de datos parpa







