Mundo ficciónIniciar sesiónEl neón de la farmacia de turno parpadeaba con un zumbido eléctrico que crispaba los nervios de Elara. Eran las tres de la mañana, tenía las manos hundidas en los bolsillos de su chaqueta, ocultando el temblor y los restos de sangre seca bajo las uñas.
— Antibióticos de amplio espectro, antipiréticos y gasas — solicitó Elara, forzando una calma que no poseía mie







