El zumbido del dron se volvió un chirrido insoportable sobre sus cabezas. Dante no esperó a que la lente roja terminara de escanear sus rostros, reaccionó con la memoria muscular de un hombre entrenado.
— ¡Al suelo, Elara! — gritó, mientras extraía un dispositivo del tamaño de una cajetilla de cigarros de su cinturón.
Presionó el interruptor y un pulso electromagnético invisible cortó el aire. El dron se tambaleó, sus rotores luchando contra la interferencia, perdiendo la señal de transmisión j