Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl dolor era una bestia viva que mordía la columna de Elara, un latigazo eléctrico que la obligaba a curvarse. Dante la sostenía, sus manos grandes y ásperas aferrándose a su cintura, siendo el único pilar en un mundo que se caía a pedazos.
Frente a ellos, Nicolás Leone era una carcasa de odio. Sus dedos esqueléticos, envueltos en una piel que parecía papel hú







