Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en el bloque C era una mezcla de ceniza y muerte. Dante Montaño se apretaba el costado con una mano que ya no sentía propia, el calor de la sangre se volvía gélido contra su piel.
A rastras, llegó hasta una tubería rota envuelta en llamas por el motín. El metal rugía al rojo vivo. Dante mordió un trozo de su propia camiseta, cerró los ojos y presionó la herida abierta contra el hierro incandescente.







