Mundo ficciónIniciar sesiónEl silencio tras el apagado de los motores duró apenas un latido. Fue la calma antes de que el infierno blanco estallara. Un proyectil de gas lacrimógeno reventó la ventana lateral, inundando la cabaña con un veneno ácido que obligó a Elara a tirarse al suelo, con los ojos ardiendo y los pulmones en busca de un aire que ya no existía.
— ¡Pónganse las máscaras! &







