El aire dentro de la empresa se sentía pesado, aunque todo parecía transcurrir con normalidad. Katerina revisaba documentos en su oficina cuando la puerta se abrió inesperadamente. Uno de los guardias de seguridad se asomó con una expresión de incertidumbre en el rostro.
—Señora Morgan, hay alguien aquí para verla —anunció con voz firme pero vacilante.
Katerina frunció el ceño, dejando los documentos a un lado. No esperaba visitas. Antes de que pudiera preguntar quién era, el guardia se apartó