La catedral estaba iluminada con cientos de velas, reflejando su luz sobre los vitrales coloridos. El aroma a flores frescas impregnaba el aire, mientras una suave melodía de violines envolvía el lugar en un ambiente de ensueño.
Aaron Morgan se encontraba de pie en el altar, vestido con un traje negro perfectamente ajustado a su figura. Su corbata de seda azul oscuro hacía juego con el tono de sus ojos verdes, los cuales brillaban con emoción y expectativa. Sus manos estaban entrelazadas frente