El reloj marcaba la medianoche cuando Aaron finalmente cruzó las puertas de la Mansión Morgan.
El silencio reinaba en la enorme residencia.
Avanzó con pasos firmes por los pasillos oscuros, dirigiéndose a su habitación con el ceño fruncido. La conversación con Anya aún rondaba en su mente, molestándolo más de lo que debería.
Cuando abrió la puerta de su habitación, sus ojos la encontraron.
Katerina dormía profundamente en la enorme cama, su respiración tranquila y pausada. Su cabello estaba esp