Sofía estuvo en el hotel con su hija un par de días, aunque pareciera que estaba siendo prisionera de su madre, ella estaba mucho más preocupada por saber qué había sucedido con Sebastián.
Esa mañana, Martín por fin se dignó a verla. Sofía lo buscó apenas llegó, con la urgencia reflejada en la mirada y en la forma en que apretaba con los dedos la manta de Lilly. Habían pasado días sin noticias, y la ansiedad ya le pesaba en el cuerpo.
—¿Supiste algo de Sebastián? —preguntó sin rodeos, apenas lo