Sofía soltó un pequeño suspiro al verlo. Por un lado, estaba aliviada de haberlo encontrado, pero el otro, estaba frustrada al ver cómo siempre terminaba en peleas. Se acercó con suavidad y le tocó el hombro para hacerle saber que estaba ahí. Luego, tomó su brazo para comenzarlo a alejar del lugar.
—Me disculpo en su nombre —susurró mirando tanto al dueño del bar como al resto de los clientes—. ¿Me puede dar la cuenta, por favor?
Mientras se la traían la cuenta, Sebastián se giró bruscamente a