La mañana llegó y, con esto, también Miguel regresó luego de haber pasado la noche con Clara. Lo primero que notó que faltaba era el aroma a lavanda, el favorito de Sofía, el cual inundaba el lugar justo cuando ella se levantaba. Por eso mismo, se dirigió a la habitación, solo para encontrarse la cama perfectamente hecha.
Caminó al jardín, el lugar en que ella acostumbraba a estar para disfrutar de la luz solar, peor, tampoco estaba ahí. Su ceño se frunció un poco y asumió que ella seguía moles