El vuelo que había tomado en la noche, duró más de lo que ella esperaba; quizá era la ansiedad sobre lo que pasaría con la casa que ella deseaba. Si podría convencer al hombre de dejarle la casa que ella, ya había firmado.
Al salir del aeropuerto, decidió apresurarse en busca del casero para solucionar ese asunto lo más rápido que pudiera.
El otro comprador era un hombre joven, atractivo, quizá, de una presencia agradable. Pero, era su mirada, esa que lucía una sombra de melancolía. Más allá de