El experto se acercó a Gracia para despedirse, y ella, con una expresión radiante, le estrechó la mano.
—Doctor, le agradezco de corazón que haya venido. De verdad, no sé cómo expresarle mi gratitud.
—No podía quedarme de brazos cruzados. Me enteré por las noticias de la acusación de plagio. Intenté contactarte, pero supe que ya no estabas en la ciudad. Por suerte, Fernando me encontró antes.
—Sí, ya no vivo allí —respondió ella, con una ligera sonrisa.
El experto dirigió una mirada cordial a M