DERRUMBE DE UN MATRIMONIO.
—¡Señora, pero ¿para dónde va?! ¿Qué pasa? —Antonia preguntó angustiada.
Gracia bajaba por las escaleras arrastrando la maleta con furia. Las lágrimas le surcaban el rostro y no se molestaba en ocultarlas.
—Me largo de esta casa… de este matrimonio que no fue más que una farsa, Antonia.
—¡Dios! Señora, no la entiendo. Déjeme ayudarla, cálmese por favor. ¿Le ayudo con la bebé?
—¡No! No me pidas que me calme. Y dile al imbécil de tu jefe que me fui. Que no pierda el tiempo buscándome, que puede q