AMOR QUE FLOTA EN EL AIRE.
Después de un par de horas de darle consuelo a Caleb, y acomodarlo en uno de los cuartos de invitados.
Maximilien tomó a Gracia por la cintura y besó el costado de su cuello, respirando hondo contra su piel.
—Terrible lo que le está pasando a Caleb.
Gracia se giró, quedando frente a él, y se colgó de su cuello.
—Esas cosas suelen suceder… —susurró—. Pero lo que no acepto es que su esposa se lleve todo lo que él trabajó durante años.
Gracia suspiró, acariciando su nuca.
—Por eso quiero abrir mi