CAPÍTULO 55
Luna dio cada paso con el pecho apretado, el aire suspendido entre los árboles parecía respetar su silencio interior. El murmullo del agua acariciaba la escena como un secreto eterno y Andrey, al otro extremo, de pie al final, como una estatua de sombra y luz, con la mirada clavada en ella, como si no existiera nada más en el universo.
Cuando por fin se encontraron frente a frente, él extendió la mano, y Luna se la dio sin titubear. Sus dedos encajaron con naturalidad, como si hubie