CAPÍTULO 54
La mañana siguiente amaneció entre tazas de café humeantes y risas adormiladas en el apartamento de Andrey. Luna salió de su habitación con el cabello recogido de forma descuidada y una camiseta que le quedaba grande. Abril ya estaba sentada en el sofá, hojeando una revista de novias con el ceño fruncido.
Andrey había salido a primera hora, asi que estaban totalmente solas.
—¿Sabes que no tienes absolutamente nada aún? —preguntó Abril, alzando una ceja sin despegar la mirada del pap