Me había quedado toda la mañana en la cama, sin fuerzas, con el dolor instalado en cada parte de mi cuerpo… y en cada rincón de mi cabeza. No era solo físico. Era algo más profundo, más oscuro, como si algo dentro de mí se estuviera desmoronando poco a poco, sin remedio.
Y luego estaba Logan.
Su ultimátum no dejaba de repetirse en mi mente, una y otra vez, como un eco que no se apagaba. La sola idea de entregarme a él me revolvía el estómago. Era repulsiva. Lejana. Incorrecta.
No podía.
No