23:extrañamente guapo. (René )
Elena me había llamado llorando, contándome lo que había pasado en la casa de sus padres.
Tenía rabia. Y también una sensación horrible de impotencia por no poder ayudarla. Pero, ¿qué podía hacer yo en una situación así? Si ella misma no podía hacer nada. Estaba atada de pies y manos… y ese hijo de puta merecía un castigo. Estaba abusando de ella.
Escuché que llamaban mi nombre y corrí al mostrador, porque estaba esperando mi café. Pero justo cuando fui a agarrarlo, una mano enorme, llena de an