Rosie duda. Sus manos, entrelazadas con fuerza sobre su regazo, tiemblan levemente mientras observa la silueta de Manuel bajo la luz de la luna. Últimamente, ha tenido que pasar por traiciones que dejan marcas profundas, de esas que duelen solo con recordarlas; la herida del divorcio y el silencio de Máximus que todavía supuran en su pecho. En cuanto Manuel percibe su vacilación, introduce la mano en el bolsillo de su gabardina y saca un pequeño objeto envuelto en papel de seda. Lo despliega y