Tus labios pronuncian pura falsedad.
—¡¿Por qué nos alumbran como si fuéramos criminales?! —pregunta Scarlett con voz enojada, tapándose la cara con el brazo—. ¡Esto es una invasión a la privacidad!
Rosie se queda estática en medio de la cubierta y el viento azota su rostro. Siente un presentimiento que le hiela la sangre. Entonces, a través de los altavoces del helicóptero, una voz amplificada y profunda resuena por encima del rugido de los motores —¡Rosie! ¡Rosie Harper, sé que estás ahí! ¡Por favor, debes escucharme!
El corazón