Cuando llegó la hora del almuerzo, Maximus está de pie junto a la mesa mirando a los lados aparentando calma cuando por dentro teme al rechazo de Rosie.
—disculpe señor… ¿desea que le traiga la comida?
—aún no
—es que… ha pasado media, entonces le diré al chef para que cocine algo nuevamente
—déjame solo— le ordena al mesero el cual asiente y no dijo nada más.
Maximus saca un cigarro y el encendedor, la ansiedad lo está matando, Rosie no ha aparecido. Cuando lo iba a encender.
—Maximus…
El