Rosie caminaba lo más rápido posible, con el vestido de seda ondeando furiosamente a su alrededor, buscando el refugio de su habitación en el complejo del hotel. Necesita estar sola, lejos de esa mirada que la quema, porque siente morir en vida ante la sola presencia de Máximus. El nudo en su garganta es tan apretado que temía que su bebé, ese pequeño ser que es su vida
—Scarlett, por favor, ve con ella. No la dejes sola —ordenó la señora Harper con una voz que no admitía réplicas.
Scarlett asi