La madrugada es un total silencio y frío, pero para Rosie Harper, el frío exterior no es nada comparado con el vacío desgarrante que se ha instalado en su pecho. Manuel detiene el vehículo frente a una estructura imponente de madera oscura, cuyas ventanas emiten una luz cálida.
—¿Ella está aquí…? — pregunta Rosie en murmuración más para sí misma que para sus acompañantes. Sus manos tiemblan de forma incontrolable.
Después de tantos años, de tantas noches de llanto silencioso y de preguntas lan