Maximus Livingston llega al restaurante prestigioso, donde siempre hay paparazzi en la entrada. Allí solo entran personas adineradas, ya que un platillo hecho por el chef vale miles de dólares. En cuanto baja de su camioneta blindada y sus escoltas lo rodean, todas las cámaras se posaron sobre él. Sin embargo, este se mantiene serio, literalmente.
Eso sí, se ve tan perfecto, tallado por los dioses: guapo e impecable con su traje color negro hecho a su medida. Los paparazzi empezaron con sus pre