XIMENA
—¿Solo fue una pesadilla?—; Ximena preguntó al despertarse y se encontró con mil caras mudas. — ¿Dónde estoy?
—Hija, estamos en la iglesia, por favor, intenta calmarte, sé que es muy difícil comprender todas estas revelaciones—; la mamá le contestó, echándole aire con un papel, mientras los demás la ayudaban a sentarse.
—Ximena, por favor, escúchame, te juro que yo no sabía lo de tus padres—; Ángelo temblaba desesperado. Se arrodilló a llorar, pero fue apartado por Emily.
Uno de sus guar