ANGELO
—Jefe, no me parece bien que dejemos vivos a los sirvientes, ellos podrían testificar contra nosotros, además nos han visto el rostro, eso es peligroso.
—Luis, es que son inocentes, gente trabajadora que no tiene la culpa de que su patrón fuera una rata.
—Eso es cierto, es difícil, Ángelo, pero lo sabes muy bien, no debemos dejar rastros.
—Sí, en ese caso, me gustaría que rastrearan las cuentas de dinero del general y dejárselas a las familias de su servidumbre y, por favor, que las ejec