ANGELO
—Se me hace raro que no aparezca. Por favor, José Luis, averigua ¿dónde están? Mia tampoco me contesta, ni ninguno de los guardaespaldas gourmets. Debemos iniciar una búsqueda.
—Don Ángelo, lo último que sabemos es que fueron a la mina de ella, luego a donde un narco que está recién salido de una cárcel en Estados Unidos; de allí se devolvieron otra vez a la mina a hablar con un señor que se apellida Molina. Ya me disponía a enviar hombres a buscarlo.
—Mejor, yo mismo iré a buscarlos, no