XIMENA
—Esta vez yo conduzco; quiero presentarte a alguien—, le quito las llaves sin recibir protesta.
—Sabes manejar muy bien; en una ciudad como esta se requiere mucha habilidad—, me dice mientras me mira las piernas como combino los pedales sin mirarlos.
—Desde luego, mi Ángelo, a veces el tráfico es un caos. Los huecos, los trancones, sumados a la inseguridad, hacen de las calles un escenario de malabares.
—Además de las obras eternas y las fuertes lluvias que colapsan los sistemas de alcan