XIMENA
Dejé a mi hermanita en su casa; sus padres adoptivos no parecían preocupados, como si fuera normal que llegara a la madrugada: —Al menos llego bien, —dice el padre, despreocupado.
—¿Es normal que llegue a esta hora? —Le pregunté molesta.
—Señorita Ximena, ella ya es mayor de edad, no le podemos decir nada, además nos amenaza con irse y la verdad nos haría falta—, esta vez me contesta la madre postiza.
—¿Ella o el dinero que les doy para que la tengan bien?— Se me sale debido a que el lic