XIMENA
—Tranquila, es lo que queremos. Yo te deseo mucho, no me he podido sacar de la cabeza tu recuerdo, por favor, entreguémonos por completo, disculpa si te hice daño, lo hice sin intención, soy algo tosco por el medio en que me desempeño, me falta aprender a tratar a las mujeres—; Ángelo me dice sin parar de besarme el cuello, volteándome, colocándome frente a frente, donde deslizo mis ojos, viéndole ese pecho con unos vellos que me excitan aún más; le agarro esa espalda, juntándolo para se