Ximena
—Oye, Ximena, no comprendo cómo terminamos en este crucero.
—Amiga Mia, ¿qué te sucede? Ahora parece ser que tú eres la desmemoriada; recuerdas cuantas maromas hicimos para evitar a Ángelo en la universidad.
—Recuerdo cuando para evadirlo le dimos la vuelta al edificio de la universidad y nos lo encontramos cara a cara.
—Sí, esa fue una situación muy vergonzosa.
—Ya deberías de estar acostumbrada, como cuando nos caímos en la mina; eso fue de locos, incluso comí barro. Aún no he podido s