Ángelo
Él las llevó al centro de control, mostrándoles las pantallas de todas las cámaras ocultas que se encontraban en cada rincón del crucero.
—Miren, ese hombre, se llama Carlos, está con los hombres de barba que también querían comprar esa joya; yo no sabía que era tuya; la adquirí en el mercado negro; si quieres te devuelvo lo que pagaste por ella.
—No, tranquilo, de todas maneras, la subasta es para beneficencia, lo que sí me ofende es esa invasión a la privacidad, mira, incluso tienes cá