CAPÍTULO 34:
LA VERDADERA CARA DE LA MONEDA
La mansión Rossi quedó envuelta en un silencio incómodo cuando los líderes comenzaron a retirarse. Las decisiones formales ya estaban tomadas; lo que quedaba era lo verdaderamente difícil: lo humano.
Natalia permanecía de pie, con las manos entrelazadas frente al cuerpo, la cabeza ligeramente inclinada. Su postura era la de alguien que pide permiso incluso para respirar. Vulnerable. Aterrada. Inofensiva.
Isabella la observaba sin decir una palabra;