CAPÍTULO 202: CUERPOS AL CALOR DEL CARIBE
Esa segunda noche en el paraíso intensificó las llamas en la pareja. El Don aún tenía a Alessandra contra la puerta; las manos de Salvatore, grandes y calientes por el deseo, acorralaron el rostro de Alessandra contra la superficie rústica de la madera. Sus labios se encontraron en un beso hambriento, impregnado del sabor del tequila que habían compartido horas antes y de una urgencia contenida que amenazaba con devorarlos. La respiración de ella se cor