El pasillo del hospital estaba en silencio, como si el mundo contuviera el aliento.
Las luces blancas no lograban borrar la sombra que se había instalado en el pecho de Noah.
Sentado frente a la puerta quirúrgica, aún escuchaba las palabras de Oliver resonando en su cabeza.
*Cada segundo que dudas… James sangra un poco más.*
Isabelle se acercó despacio.
Sus pasos eran suaves, pero su mirada firme.
—¿De verdad vas a dejar que muera? —preguntó, sin levantar la voz, pero con cada pa