La luz de la tarde se filtraba por los ventanales de la oficina de James en Janix M.
Celeste estaba sentada frente a él, con las manos cruzadas sobre el regazo, esperando a que él hablara.
James se apoyó en el escritorio, con la mirada fija en ella.
—Celeste… tenemos que romper el compromiso.
Celeste no respondió de inmediato.
Solo lo miró en silencio, como si necesitara confirmar que lo decía en serio.
Luego asintió, con una sonrisa leve.
—Está bien. Pero serás tú quien se lo diga a