Después del beso, James se retiró con Beatrice y Evelyn.
Noah se quedó unos segundos en silencio, luego se acercó a Isabelle.
—Voy a llevar a Celeste a casa —dijo con voz baja—. Solo quería que lo supieras.
Isabelle lo miró con suavidad.
—No te preocupes por mí, Noah.
Él asintió, sin poder ocultar la tristeza en sus ojos.
Salió de la habitación sin mirar atrás.
Camille y Lucie entraron poco después, trayendo consigo una calma silenciosa.
Se sentaron junto a Isabelle, sin decir nada.