Camille, intentando aliviar la tensión, se inclinó hacia Isabelle con una sonrisa suave.
—Podrías decírselo a Noah… después de todo, es mellizo de James. Son prácticamente idénticos. Nadie notaría la diferencia.
Isabelle negó con la cabeza, su expresión se endureció.
—No, Camille. Si Noah se entera de que le mentí… si el bebé tiene el cabello ligeramente quebrado como James y no perfectamente lacio como el de él… o si empieza a notar rasgos que no encajan… explotará. Lo conozco. No lo tom