La mañana avanzaba con normalidad en *The Moore Group*. Noah estaba en su oficina, revisando informes de inversión, cuando su celular vibró sobre el escritorio. El número era desconocido. Dudó un segundo, luego respondió.
—¿Sí?
Una voz grave, distorsionada, habló al otro lado.
—Tenemos a tus hijos.
Noah frunció el ceño, confundido.
—¿Mis qué?
—Tus hijos. Están con nosotros.
Noah se incorporó en su silla, desconcertado.
—Yo no tengo hijos. No sé quién eres, pero si esto es una br