La cena transcurría entre copas de vino, risas contenidas y platos servidos con esmero. La mesa estaba completa: James e Isabelle, Lucie, Camille, Evan, Beatrice, Evelyn, Gregory… y al centro, Noah y Celeste, tomados de la mano.
Cuando los postres apenas comenzaban a llegar, Noah se levantó con una sonrisa serena.
—Gracias a todos por venir esta noche. Sé que ha sido un día… intenso. Pero quería compartir algo importante con ustedes.
Celeste lo miró con ternura, apretando su mano.
—Celeste