El jardín seguía en calma. Isabelle aún estaba entre los brazos de James, cuando su teléfono vibró en el bolsillo. Él lo sacó, miró la pantalla y frunció levemente el ceño.
—Es Noah —dijo, antes de contestar.
Isabelle se quedó cerca, escuchando en silencio.
—¿Todo bien? —preguntó James al contestar.
La voz de Noah sonó clara al otro lado.
—Sí. Solo quería invitarte a cenar esta noche en la mansión. Quiero anunciar oficialmente mi compromiso con Celeste.
James se quedó en silencio un