Isabelle llegó al último piso de Janix con paso firme, aunque por dentro todo se sentía menos seguro. La secretaria de James la reconoció de inmediato.
—Señorita Hartley —dijo con una sonrisa cordial—. El señor Moore está en una junta. Pero si es urgente, puedo avisarle.
Isabelle negó con suavidad.
—No es urgente. Puedo esperar.
Estaba a punto de sentarse en uno de los sillones de recepción cuando la secretaria se levantó.
—Si prefiere, puede esperarlo en su oficina. Está vacía.
Isa