El sol de la mañana del día siguiente, se filtraba por los ventanales de la mansión de Vivianne, iluminando el comedor con una luz suave. Leah y Alex estaban sentados frente a sus platos, charlando entre ellos, cuando escucharon pasos acercándose por el pasillo.
—¡Papá! —gritaron al unísono, dejando todo atrás y corriendo hacia James.
James se agachó justo a tiempo para recibirlos en un abrazo fuerte, envolviéndolos con ambos brazos.
—Los extrañé —dijo, con una sonrisa sincera.
—Nosotro