El centro comercial estaba animado, con luces suaves y vitrinas llenas de trajes diminutos que parecían sacados de una pasarela infantil. Leah caminaba entre Isabelle y James, saltando de emoción. Ya tenía su vestido, el que James le había regalado antes de saber que era su hija, y ahora era el turno de Alex.
Camille se había despedido minutos antes, diciendo que iría a visitar a Oliver. Isabelle le había deseado suerte con una sonrisa cómplice.
Mientras se dirigían a una tienda especializa