Isabelle y James bajaron juntos al comedor. La luz de la mañana entraba por los ventanales, bañando la mesa ya servida con un aire de rutina familiar.
Leah, que estaba sentada junto a Alex, levantó la vista al verlos entrar.
—¡Al fin bajas, mamá! Pensé que te habías quedado atrapada en una nube.
Camille, que estaba sirviendo fruta en un platón, alzó una ceja divertida al ver a James.
—Y tú, James Moore… ¿qué pasó con tu peinado de portada de revista?
James se pasó una mano por el cabe