El jardín trasero de la mansión estaba cubierto por una capa de escarcha que brillaba bajo el sol de la mañana. Camille y Lucie caminaban con pasos ligeros, riendo por algo que Adrien acababa de decir. Isabelle los seguía unos pasos detrás, con una sonrisa tenue que no alcanzaba sus ojos.
Adrien lo notó. Camille también.
—¿Estás bien? —preguntó Adrien, bajando el tono mientras se acercaba a ella.
Isabelle dudó. Miró a Camille, luego a Lucie, que ya se habían adelantado unos metros. Finalm