El café *Linden & Co.* seguía igual que cuando tenían quince años. Las lámparas colgantes, las mesas de madera gastada, el ventanal que daba a la ciudad iluminada como si nunca durmiera. James llegó primero. Se sentó en la mesa de siempre, junto al cristal, con el menú entre las manos y la mirada perdida en los edificios que titilaban a lo lejos.
Isabelle entró minutos después, sin saber que él estaba ahí. Buscaba una mesa cerca del ventanal, como siempre. Como antes.
Y entonces lo vio.
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