La mansión estaba vestida de gala. Las luces cálidas iluminaban el jardín, donde mesas perfectamente dispuestas recibían a los invitados. Música de cuerdas flotaba en el aire, y el aroma de la cena recién servida se mezclaba con el perfume de las flores blancas que Jonathan había elegido personalmente.
Isabelle y Noah caminaban entre los presentes con una familiaridad que no necesitaba explicaciones. No eran pareja en el sentido tradicional, pero compartían algo más profundo: años de complici